Algunas hormonas juegan un papel
en el desarrollo del cáncer, mediante la promoción de la proliferación celular.
Los factores de crecimiento insulínico desempeñan un papel clave en la
proliferación de células cancerosas, la diferenciación celular y la apoptosis,
lo que sugiere la posible participación en la carcinogénesis.
Las hormonas son agentes
importantes en los cánceres relacionados con el sexo, como el cáncer de mama,
de endometrio, de próstata, de ovario y de testículo, y también en el cáncer de
tiroides y el cáncer de hueso. Por ejemplo, las hijas de mujeres con cáncer de
mama tienen niveles significativamente más altos de estrógenos y progesterona
en comparación a las hijas de las mujeres sin cáncer de mama. Estos niveles
hormonales más altos pueden explicar por qué estas mujeres tienen mayor riesgo
de desarrollar un cáncer de mama, incluso en ausencia de factores genéticos.
Del mismo modo, los hombres de ascendencia africana tienen niveles
significativamente más altos de testosterona que los hombres de ascendencia
europea, con un nivel correspondientemente mucho más alto de cáncer de
próstata. Los hombres de ascendencia asiática, que presentan los niveles más
bajos de testosterona, tienen los niveles más bajos de cáncer de próstata.
Las personas obesas tienen
mayores niveles de algunas hormonas asociadas con el cáncer y una mayor tasa de
esos tipos de cáncer. Las mujeres que toman terapia de reemplazo hormonal
tienen un mayor riesgo de desarrollar cánceres relacionados con las hormonas.
Por otro lado, las personas que hacen más ejercicio que la media tienen menores
niveles de estas hormonas, y menor riesgo de cáncer. El osteosarcoma puede ser
provocado por la hormona del crecimiento.
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